📝    HISTORIA EN BREVE

  • Cuando se domestica a los animales, por lo general el tamaño del cerebro disminuye, que es un fenómeno conocido como "efecto de domesticación"
  • Como resultado de la domesticación, el cerebro de los perros se volvió más pequeño, el equivalente a un 24 % menor en comparación con el cerebro de los lobos
  • Los perros podrían estar desafiando este fenómeno, ya que los estudios demuestran que sus cerebros se están haciendo más grandes
  • Investigadores de Hungría y Suecia utilizaron datos de 865 perros de 159 razas, junto con 48 lobos, y descubrieron que, entre más diferentes son de los lobos, los cerebros de los perros se hacen más grandes
  • La convivencia con los humanos podría estar influyendo en esto, ya que vivir en un entorno social más complejo fomenta la selección positiva de habilidades cognitivas, lo que favorece el crecimiento del cerebro

🩺 Por la Dra. Karen Shaw Becker

Cuando se domestica a los animales, por lo general el tamaño del cerebro disminuye, que es un fenómeno conocido como "efecto de domesticación". Las partes del cerebro involucradas en la vista, el oído y el olfato podrían hacerse más pequeñas, y se cree que una vez que el cerebro se hace más pequeño, es irreversible, incluso aunque la especie se reincorpore a la naturaleza.1

Sin embargo, podría haber algunas excepciones a esto. El visón americano, cuyo cerebro se hizo más pequeño después de ser domesticados, recuperó gran parte de su tamaño original cuando los animales que, alguna vez fueron domesticados, se volvieron salvajes.2

Al parecer, los perros también podrían estar recuperando parte del tamaño de su cerebro, pero por razones muy distintas a las de los visones. Los cerebros de los perros podrían estar creciendo debido a sus vínculos tan cercanos con los humanos, y no a pesar de ello.

Los perros domesticados tienen cerebros más pequeños que los lobos

Datos genéticos demuestran que los perros descienden de los lobos grises euroasiáticos, y se sabe que los primeros humanos y los lobos compartían recursos y territorios que se remontan a cientos de miles de años.

Se ha descubierto que los cambios en el esqueleto de los perros ocasionados por la domesticación se remontan al período auriñaciense, hace unos 43 000 a 26 000 años. Asimismo, se sabe que los perros domésticos existían en Europa occidental, Asia y América del Norte entre 16 000 y 12 000 AP (antes del presente), con entierros intencionales que también se llevaban a cabo en esa época.

Los investigadores escribieron en el Journal of Archaeological Science que, "el comienzo de la domesticación aún es una incógnita, con un supuesto origen que se remonta desde 15 000 a 40 000 AP".3

Se cree que los lobos podrían haberse integrado a la sociedad humana en el periodo Paleolítico, ya que los cánidos cumplían funciones importantes en la vida diaria de los humanos, al ayudarles en la caza y en otros trabajos, incluyendo brindarles protección y compañía.

Pero, el cerebro de los perros se volvió más pequeño como resultado de la domesticación, siendo el tamaño del cerebro de los lobos un 24 % más grande que el de los perros. László Zsolt Garamszegi, biólogo evolutivo del Centro de Investigación Ecológica de Hungría, dijo para el sitio web Phys.org:

"La razón más probable de esto es que la vida de las especies domesticadas es más simple en comparación con las de sus parientes salvajes. En el entorno seguro que brindan los humanos, no hay necesidad de temer a los depredadores ni de cazar para alimentarse. Por lo tanto, no hay necesidad de conservar todo el tamaño del cerebro, que utiliza mucha energía, y la energía liberada podría destinarse a otros fines, cómo tener más crías, lo cual es importante para los animales domesticados".
Sin embargo, la diferencia de tamaño podría estar reduciéndose una vez más, ya que una investigación que se publicó en Evolution encontró que el cerebro de los perros está creciendo.6

Los cerebros de los perros son cada vez más grandes

Investigadores de Hungría y Suecia utilizaron datos de 865 perros de 159 razas, junto con 48 lobos, para evaluar el tamaño del cerebro. Su teoría era que podrían encontrar diferencias entre las razas según las categorías funcionales de cada raza; es decir, un perro de trabajo, que se espera que realice tareas complejas, podría tener un cerebro más grande que el de un perro faldero.

Sin embargo, no se encontró tal relación. Por el contrario, descubrieron que entre más distintos son de los lobos, los cerebros de los perros se hacen más grandes. El equipo de investigadores concluyó que, "no se encontró ninguna relación entre el tamaño relativo del cerebro y la categoría funcional, la forma del cráneo, la longevidad y el tamaño de la camada, lo que sugiere que la selección para realizar tareas específicas, la morfología y la historia de vida no influyen en la evolución del tamaño del cerebro en especies domesticadas", y añadieron que:7

"Por interesante que parezca, encontramos un patrón de crecimiento en el tamaño relativo del cerebro con una distancia genética mayor de los lobos. Esto sugiere que, después de la disminución inicial del tamaño del cerebro provocada por la domesticación, la selección intencional posterior de rasgos específicos a través de la reproducción selectiva, favoreció el crecimiento del cerebro. Por lo tanto, se ha producido de forma constante una selección para aumentar el tamaño del cerebro de los perros".

Las familias humanas de los perros podrían estar involucradas en el crecimiento de sus cerebros

Si bien, los investigadores indicaron que solo pueden especular sobre por qué los perros podrían tener cerebros más grandes, la "hipótesis del cerebro social" es una posibilidad. Esto sugiere que vivir en un entorno social más complejo fomenta la selección positiva de habilidades cognitivas, lo que favorece el crecimiento del cerebro.8

Los investigadores explicaron que, "las interacciones sociales entre perros y humanos podrían haber contribuido al crecimiento del cerebro en las razas más alejadas a los lobos".9 Enikő Kubinyi, autor del estudio añadió que, junto con los entornos sociales más complejos, el contacto con la urbanización y las expectativas de seguir reglas también podrían influir en el crecimiento del cerebro de los perros.10

También existen otros efectos que suelen observarse en animales domesticados. En el siglo XIX, Charles Darwin se dio cuenta que los animales domesticados tenían características específicas que los diferenciaban de sus parientes salvajes. Además de ser más mansos, también suelen tener orejas más caídas, manchas blancas en el pelaje, colas más rizadas y cabezas y hocicos más pequeños.

Durante mucho tiempo, se pensó que este fenómeno, conocido como “síndrome de domesticación”, era el resultado de la convivencia con los humanos. De hecho, en 1959 se realizó el “experimento ruso de granja con zorros”, en el que los investigadores intentaron crear zorros domesticados.

Al seleccionar a los zorros más amigables para reproducirse, los animales comenzaron a mostrar cambios significativos dentro de 10 generaciones, incluyendo no solo mover la cola hacia las personas sino también cambios físicos característicos de la domesticación: orejas más caídas, colas más rizadas, cabezas más pequeñas y cambios en el color del pelaje.11

Además, los animales más tranquilos y amigables tienen menos células de la cresta neural, que son células madre que pueden hacer crecer otras células, incluyendo las células madre. Lee Dugatkin, biólogo evolutivo de la Universidad de Louisville dijo para el New York Times que, "cuando eso se manifiesta en las orejas, no se mantienen tan erguidas ya que tienen menos cartílago".12 El aumento en el tamaño del cerebro que se descubrió en el estudio de Evolution al que se refirió al inicio de este artículo podría ser otro cambio inesperado que sucedió durante la domesticación. Como indicó Kubinyi:13

"La domesticación de los perros comenzó alrededor de veinticinco mil años, pero durante diez mil años, los perros y los lobos no tenían diferencias en su apariencia. Muchas razas antiguas, como los perros de trineo, todavía se parecen a los lobos. Sin embargo, el cambio hacia los asentamientos, la agricultura, el pastoreo y la acumulación de riqueza generaron nuevas tareas para perros, lo que requería de perros guardianes, perros de pastoreo, perros de caza e incluso perros falderos.
Sin embargo, una parte importante de las razas de aspecto tan diferente que se conocen hoy en día, surgieron durante la revolución industrial, en particular en los dos últimos siglos, cuando la cría de perros se empezó a convertir en una especie de pasatiempo. Los resultados demuestran que, la cría de razas modernas va de la mano con el aumento en el tamaño del cerebro en comparación con las razas ancestrales".